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Etiquetas alimentarias y contacto con alimentos: qué debes saber sobre materiales, adhesivos y normativa MOCA

 

Cuando se habla de etiquetas alimentarias, normalmente pensamos en ingredientes, alérgenos, fechas, condiciones de conservación o información nutricional. Sin embargo, existe otra cuestión igualmente importante: la seguridad de los materiales que forman parte de la etiqueta y del packaging.

El soporte, el adhesivo, las tintas y los acabados pueden estar muy cerca del alimento y, en determinadas aplicaciones, incluso entrar en contacto con él. Por eso, elegir una etiqueta para alimentación no significa únicamente seleccionar un material resistente y atractivo. También hay que analizar dónde se aplicará, qué condiciones deberá soportar y si existe posibilidad de transferencia de sustancias hacia el producto.

En España se habla habitualmente de materiales en contacto con alimentos. También puede encontrarse la expresión MOCA para referirse a este ámbito. Su marco general en Europa se encuentra en el Reglamento (CE) 1935/2004, cuyo principio fundamental es que los materiales utilizados no deben transferir al alimento sustancias en cantidades capaces de perjudicar la salud, alterar de forma inaceptable su composición o modificar sus características organolépticas.

¿Qué diferencia hay entre una etiqueta alimentaria y una etiqueta apta para contacto con alimentos?

Son dos conceptos relacionados, pero diferentes.

El etiquetado alimentario hace referencia principalmente a la información que debe recibir el consumidor y está regulado, entre otras normas, por el Reglamento (UE) 1169/2011. Aquí entran aspectos como ingredientes, alérgenos, cantidad neta, fechas, condiciones de conservación o declaración nutricional.

La normativa sobre materiales en contacto con alimentos, en cambio, se ocupa de la seguridad de los componentes físicos del packaging. Una etiqueta puede cumplir todos los requisitos informativos y, aun así, necesitar una evaluación específica del soporte, las tintas o el adhesivo si existe posibilidad de contacto directo o indirecto con el alimento.

Por eso, cuando se desarrolla una etiqueta alimentaria personalizada, no basta con definir qué debe imprimirse. También hay que saber sobre qué envase se colocará, cuál será su posición y qué interacción puede existir entre etiqueta, recipiente y alimento.

Si tienes dudas sobre qué tipo de etiqueta necesita tu producto alimentario, podemos ayudarte a valorar materiales, adhesivos y condiciones de uso antes de pasar a producción. Contáctanos para estudiar tu proyecto.

 

Normativa MOCA: cuándo afecta a una etiqueta alimentaria

No todas las aplicaciones presentan el mismo riesgo.

Una etiqueta aplicada en el exterior de un tarro de vidrio no se encuentra en las mismas condiciones que una etiqueta colocada directamente sobre una pieza de fruta o una solución situada en una zona del packaging donde pueda existir transferencia hacia el producto.

El Reglamento (CE) 1935/2004 contempla los materiales destinados a entrar en contacto directo o indirecto con alimentos y aquellos de los que razonablemente pueda esperarse una transferencia de componentes durante su uso normal o previsible.

Por esta razón, cada proyecto debe valorarse según el tipo de alimento, el material del envase, la posición de la etiqueta, la temperatura, el tiempo de almacenamiento y la existencia o no de una barrera funcional.

Hablar simplemente de una etiqueta “apta para alimentación” puede ser demasiado genérico si no se especifican las condiciones para las que ha sido diseñada.

Tintas, adhesivos y buenas prácticas de fabricación

Además del Reglamento 1935/2004, otro texto fundamental es el Reglamento (CE) 2023/2006 sobre buenas prácticas de fabricación.

Su objetivo es garantizar que los materiales se produzcan mediante procesos controlados y documentados, prestando especial atención a materias primas, calidad y fases críticas de fabricación.

Esto tiene una aplicación directa en la impresión. Las tintas colocadas en la cara que no está en contacto con el alimento deben utilizarse de forma que sus componentes no puedan transferirse al lado alimentario a través del soporte o mediante el denominado set-off.

Este último fenómeno puede aparecer, por ejemplo, cuando los materiales impresos se apilan o se enrollan y la cara impresa queda en contacto con otra superficie. En etiquetas producidas en bobina, el control del secado, curado y almacenamiento es por tanto especialmente importante.

Lo mismo ocurre con los adhesivos. El adhesivo adecuado para un envase seco almacenado a temperatura ambiente puede no ser el correcto para un producto refrigerado, congelado o expuesto a humedad y grasas.

La selección debe tener en cuenta tanto la superficie como la temperatura de aplicación y almacenamiento, la presencia de condensación y las condiciones reales de uso.

Qué significa migración en el packaging alimentario

La migración se produce cuando determinadas sustancias presentes en los materiales pasan al alimento.

Su evaluación es uno de los elementos centrales de la seguridad del packaging. En el caso concreto de materiales plásticos destinados al contacto con alimentos, el Reglamento (UE) 10/2011 establece requisitos específicos, incluidas sustancias autorizadas y límites de migración.

Para una etiqueta, esto significa que no es suficiente comprobar si existe un contacto físico evidente. También debe analizarse la estructura completa del envase y la posibilidad de que determinados componentes atraviesen las diferentes capas.

Un film autoadhesivo colocado sobre un envase plástico presenta condiciones distintas a las de una etiqueta de papel aplicada sobre una botella de vidrio. De ahí la importancia de definir el uso final antes de seleccionar soporte, adhesivo y sistema de impresión.

¿Todas las etiquetas necesitan una certificación MOCA?

No existe una única “certificación MOCA” europea válida de forma idéntica para todos los tipos de etiqueta.

El Reglamento 1935/2004 establece los principios generales de seguridad y trazabilidad, mientras que determinados materiales están sujetos a medidas específicas.

En los materiales plásticos regulados por el Reglamento (UE) 10/2011, por ejemplo, existen requisitos concretos relacionados con la declaración de conformidad y la documentación técnica necesaria para demostrar que el material cumple las condiciones previstas.

Por ello, en lugar de preguntar simplemente si una etiqueta dispone de un “certificado MOCA”, resulta más preciso identificar sus componentes, determinar qué normativa se aplica y verificar qué documentación respalda su idoneidad para el uso previsto.

Papel o film: el soporte depende del producto

La elección del soporte debe realizarse teniendo en cuenta tanto el diseño como el comportamiento real del producto.

El papel puede funcionar muy bien en alimentos secos, conservas, productos gourmet o envases que no estarán sometidos a humedad intensa. Además, permite trabajar con texturas y acabados capaces de reforzar la percepción de calidad.

Cuando hablamos de refrigerados, congelados o productos expuestos a condensación, grasas y manipulación frecuente, puede ser necesario utilizar papeles tratados o films sintéticos con una resistencia superior.

Esto no significa que exista un material mejor en términos absolutos. Significa que el soporte debe elegirse en función del entorno de uso.

Como explicamos también en nuestra guía de papeles para etiquetas, el material debe ser compatible tanto con el sistema de impresión como con las condiciones que encontrará durante toda la vida comercial del producto.

Etiquetas para refrigerados, congelados y productos grasos

La temperatura es uno de los factores que más influyen en el comportamiento del adhesivo.

En productos refrigerados puede aparecer condensación sobre el recipiente, mientras que en congelación las bajas temperaturas pueden modificar de forma importante la capacidad de adhesión.

Por eso, no basta con conocer la temperatura de almacenamiento. También es importante saber a qué temperatura se aplicará la etiqueta. Aplicarla sobre una superficie húmeda o excesivamente fría puede provocar levantamiento de bordes o pérdida de adherencia.

La presencia de grasas y aceites plantea un problema similar. Durante el llenado o manipulación, la superficie del envase puede contaminarse y reducir la eficacia de ciertos adhesivos.

Por esta razón, en sectores como carnes, pescado, lácteos, congelados, aceites o salsas, es especialmente importante realizar pruebas en condiciones similares a las reales antes de producir grandes cantidades.

Contacto directo con alimentos: cuándo es necesario extremar el control

Algunas etiquetas pueden entrar directamente en contacto con el alimento. Puede ocurrir en determinados productos frescos, piezas de fruta o soluciones de packaging donde el material impreso queda expuesto al producto.

En estos casos, la elección de soporte, tintas, adhesivos y recubrimientos debe realizarse con especial atención.

Además, no todos los alimentos se comportan igual. Un alimento seco no presenta las mismas condiciones que uno graso, húmedo o ácido, y factores como el tiempo y la temperatura de contacto también influyen en la evaluación.

Por este motivo, los proyectos en los que existe contacto directo deben partir de una especificación técnica precisa y de una definición clara del uso previsto.

Trazabilidad de materiales y etiquetas

La trazabilidad también forma parte de los requisitos de los materiales en contacto con alimentos.

El Reglamento 1935/2004 exige poder identificar los materiales utilizados a lo largo de las diferentes etapas de fabricación y distribución. Para una empresa alimentaria, esto permite conocer qué componentes se utilizaron en un determinado lote y actuar con rapidez si posteriormente aparece una incidencia.

La propia etiqueta puede además convertirse en una herramienta de trazabilidad del producto mediante números de lote, códigos de barras, códigos QR u otros sistemas de identificación.

En producciones industriales, estos elementos deben coordinarse con el material, el sistema de impresión y la aplicación automática de las etiquetas.

Cómo elegir correctamente una etiqueta para alimentación

El principal error consiste en tratar todas las aplicaciones alimentarias de la misma manera.

Una etiqueta destinada a una caja de galletas, una botella de aceite, una bandeja de carne refrigerada o un producto congelado tendrá necesidades distintas.

La selección debería comenzar siempre por el producto y su envase. Después hay que analizar las condiciones de aplicación, almacenamiento y transporte. Solo a partir de ahí tiene sentido definir el soporte, el adhesivo, las tintas y el sistema de impresión.

También deben considerarse los parámetros productivos. En las etiquetas en bobina, por ejemplo, el sentido de bobinado, el diámetro del mandril y el sistema de aplicación pueden afectar al funcionamiento de la línea de envasado.

Una buena etiqueta alimentaria debe responder simultáneamente a criterios de seguridad, funcionalidad y comunicació

Normativa y diseño pueden convivir

Cumplir los requisitos relativos al contacto con alimentos no significa renunciar a una etiqueta atractiva.

Papeles, films y adhesivos adecuados pueden combinarse con impresión de alta calidad y acabados capaces de reforzar la identidad del producto, siempre que la construcción final sea coherente con la aplicación.

En conservas, aceites, bebidas y alimentación premium, la etiqueta sigue siendo uno de los primeros elementos que construyen la percepción de calidad. La clave está en desarrollar el diseño sobre una base técnica correcta.

El material debe resistir las condiciones del producto, el adhesivo debe permanecer estable y la información debe mantenerse legible durante toda la vida útil.

En Gráficas Galegas trabajamos con etiquetas alimentarias personalizadas, seleccionando materiales, adhesivos, sistemas de impresión y formatos en función del producto, del envase y del proceso de aplicación.

El objetivo no es solo conseguir una buena impresión, sino una etiqueta capaz de funcionar correctamente desde la línea de envasado hasta el momento en que el alimento llega al consumidor.

Preguntas frecuentes

MOCA hace referencia a los materiales y objetos destinados a entrar en contacto con alimentos. En España se utiliza principalmente la expresión “materiales en contacto con alimentos”. Su marco general europeo se encuentra en el Reglamento (CE) 1935/2004.

 

 

No. Depende de la posición de la etiqueta, del envase y de la posibilidad real de contacto o transferencia de componentes hacia el alimento.

 

 

El marco general está establecido por el Reglamento (CE) 1935/2004 y las buenas prácticas de fabricación por el Reglamento (CE) 2023/2006. Determinados materiales disponen además de normas específicas, como el Reglamento (UE) 10/2011 para plásticos.

 

 

Depende del material del envase, la temperatura, la humedad, el almacenamiento y el uso previsto. No existe un único adhesivo válido para todas las aplicaciones alimentarias.

 

 

No. Los requisitos de conformidad y documentación dependen del material y de la aplicación. En determinados casos, como los materiales plásticos regulados por el Reglamento (UE) 10/2011, existen obligaciones específicas de declaración de conformidad.

 

Fundada en 1990 en Galicia, Gráficas Galegas está especializada en la impresión de etiquetas autoadhesivas y materiales gráficos para los sectores alimentario, farmacéutico y logístico, con tecnología offset y digital. Desde 2024 forma parte del Grupo Finlogic.

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